{"id":89,"date":"2011-06-25T22:01:57","date_gmt":"2011-06-25T22:01:57","guid":{"rendered":"http:\/\/alfonsoelpidio.com\/blog\/?p=89"},"modified":"2019-05-07T16:48:57","modified_gmt":"2019-05-07T21:48:57","slug":"teoria-de-la-iluminacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.alfonsoelpidio.com\/blog\/teoria-de-la-iluminacion\/","title":{"rendered":"TEOR\u00cdA DE LA ILUMINACI\u00d3N"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">TEOR\u00cdA DE LA ILUMINACI\u00d3N<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"203\" height=\"160\" src=\"https:\/\/www.alfonsoelpidio.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/TEORIA-DE-LA-ILUMINACION-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10994\"\/><figcaption><strong>TEOR\u00cdA DE LA ILUMINACI\u00d3N<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>San Agust\u00edn examina los\nsignos, y especialmente las palabras y sus relaciones con las cosas\nsignificadas, es para demostrar el papel secundario de los signos, de las\npalabras y de los nombres, a fin de dirigir el esp\u00edritu hacia el Maestro\ninterior, cuya solo ense\u00f1anza puede hacernos comprender las cosas significadas.\nSan Agust\u00edn pretende demostrar en el Maestro que el conocimiento intelectual\nverdadero, la ciencia o la inteligencia de las cosas, s\u00f3lo no es posible por la\nense\u00f1anza del Maestro interior, Cristo. Las palabras que no advierten desde\nfuera, viniendo de un maestro humano pueden a lo m\u00e1s engendrar en nosotros la\ncreencia. \u00bfC\u00f3mo debemos entender estos dos actos: creer y saber? El santo\nDoctor usa de una terminolog\u00eda no perfectamente clara, no distingue expl\u00edcitamente\nentre fe natural y fe sobrenatural<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:left\"><strong>San Agust\u00edn, cuyo m\u00e9todo intuitivo, parece ignorar la distinci\u00f3n entre Dios y su imagen creada, emplea m\u00e1s de una vez expresiones que insin\u00faan, en efecto, la visi\u00f3n de Dios.&nbsp; Pero otros textos agustinianos muy expl\u00edcitos son incompatibles con el ontologismo. Malebranche se aparta ciertamente de San Agust\u00edn al decir que vemos en Dios toda verdad, aun tocante a las cosas sensibles. En cambio el Santo Doctor niega a nuestra inteligencia, en el orden natural, \u00e9l poder ver a Dios directamente; no le concede ese poder m\u00e1s que en raras ocasiones de la vida m\u00edstica, por ejemplo, para explicar los \u00e9xtasis de Mois\u00e9s y de San Pablo, mientras que la iluminaci\u00f3n es un beneficio com\u00fan, recibido por todo esp\u00edritu tan pronto como alcanza la verdad. San Agust\u00edn distingue claramente la luz increada del Verbo de otra luz donde nos aparece el objeto de la sabidur\u00eda.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En De Magistro se trata al\nparecer, de la fe humana, fundada sobre la autoridad de las criaturas; porque\nla discusi\u00f3n que llena la primera parte se mueve sobre el plano natural, y si\nlas palabras de un verso de Virgilio o la ense\u00f1anza de un maestro epic\u00fareo\npueden engendrar una creencia, es una creencia puramente humana. Mas se trata\ntambi\u00e9n de la fe sobrenatural, fundada sobre la autoridad de Dios, que nos\nrevela las verdades necesarias para la vida eterna; porque San Agust\u00edn se apoya\nde preferencia en los autores sagrados y en los libros revelados; as\u00ed dice \u00e9l\ncitando a San Pablo \u201cPues para recurrir a la autoridad que no es la m\u00e1s\nquerida\u201d se trata de fe sobrenatural en las ense\u00f1anzas divinas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En De Magistro a pesar de las\ndiscusiones de orden gramatical. En el cap\u00edtulo VIII, 21, el Santo Padre lo\ninsin\u00faa claramente: la vida feliz adonde \u00e9l quiere conducir a Adeodato es la\nvida cristiana perfecta y, finalmente al cielo. He aqu\u00ed por qu\u00e9, si se quiere\ncomprender la f\u00f3rmula agustiniana plenamente en todas partes donde se trata de\nfe y de ciencia, es necesario pensar en la fe sobrenatural y esta fe no es una\ncreencia toda especulativa, sino una fe vivificada por la caridad, una adhesi\u00f3n\ntotal que someta a la autoridad divina la inteligencia y la vida entera, de\nsuerte que el alma encuentre all\u00ed su purificaci\u00f3n y est\u00e9 dispuesta a recibir la\nense\u00f1anza y la iluminaci\u00f3n de Cristo, que le trae la ciencia y la inteligencia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por otra parte, el\nconocimiento m\u00e1s perfecto que enriquece la fe inicial, y que en el Maestro\nllama ciencia o inteligencia, s\u00e9 norma de ordinario sabidur\u00eda. Mas entre estos\ntres t\u00e9rminos, San Agust\u00edn establece los matices precisos. As\u00ed en el <\/strong><em>DeTrinitate <\/em><strong>distingue y hasta opone la ciencia y\nla sabidur\u00eda. La ciencia es la obra de la raz\u00f3n inferior, que considera las\ncosas desde el punto de vista temporal y humano; he aqu\u00ed por qu\u00e9 aisladamente\nconsiderada, ella se une f\u00e1cilmente a las criaturas para gozar de ellas como de\nun fin, siendo as\u00ed el origen de la avaricia, la ra\u00edz de todos los males, e\nincitando el orgullo, el primero de todos los pecados. Una tal ciencia no\nexige, para constituirse, la\n Iluminaci\u00f3n, o la ense\u00f1anza del Maestro interior; es m\u00e1s bien\nun esfuerzo&nbsp; para libertarse; de la\nposibilidad del error y del mal.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Al contrario de la sabidur\u00eda\ntiene su asiento en la raz\u00f3n superior y juzga de todo desde el punto de vista\nde las razones eternas o de las ideas divinas; es el fruto de la Iluminaci\u00f3n del Verbo\ne implica as\u00ed una perfecta humildad y un total desapego de s\u00ed mismo y de todo\nlo criado, excluye toda avaricia y todo orgullo. Por otra parte, el alma que la\nposee no tiene por qu\u00e9 sacrificar la ciencia, porque \u00e9sta es necesaria a la\nsabidur\u00eda, que debe guiarnos a trav\u00e9s de las cosas temporales hacia la vida\neterna; adem\u00e1s, la consideraci\u00f3n de las criaturas es el camino normal para\nalcanzar la contemplaci\u00f3n de las verdades eternas. As\u00ed la ciencia se transforma\ny convierte en un conocimiento excelente, renunciando a ser reina para hacerse\nauxiliar de la sabidur\u00eda.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Entre las dos, pero m\u00e1s cerca\nde la sabidur\u00eda que de la ciencia, se coloca la inteligencia espiritual. Como\nla sabidur\u00eda, a la cual est\u00e1 \u00edntimamente ligada se distingue de la ciencia por\nsu objeto directo, que es la verdad divina. La inteligencia espiritual es una\nl\u00ednea recta el perfeccionamiento de la fe; no es como \u00e9sta, una pura aceptaci\u00f3n\nde la verdad revelada; es tambi\u00e9n una cierta compresi\u00f3n, relativa sin duda, m\u00e1s\nverdadera; simple, por una parte, como toda vista de la inteligencia\npropiamente dicha, m\u00e1s penetrante, a pesar de los limites que le impone la fe,\nmientras el hombre viva sobre la tierra en lugar de esclarecer la fe por el\nexterior, si se puede decir, la abarca de una mirada directa y la comprende m\u00e1s\no menos profundamente, seg\u00fan la agudeza de la visi\u00f3n sobrenatural que es dada a\ncada uno.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En resumen, la fe nos da la\nverdad total, m\u00e1s de una manera todav\u00eda velada como a ciegas. La inteligencia y\nla Sabidur\u00eda\nnos descubren el sentido: la primera, por una vista simple, ante todo especulativa;\nla segunda, por un juicio de valor inspirado directamente por la caridad, que\nnos une directamente a Dios. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;La fe est\u00e1 penetrada de esperanza y caridad, y\nsin ellas es cosa muerta; la esperanza vive de la fe y el amor, y el amor se\nnutre de la fe y de la esperanza. La nueva vida espiritual es producida por el\nencuentro de dos amores, uno divino y otro humano; \u00e9ste es incapaz de elevarse\na lo alto sin ser atra\u00eddo por&nbsp; el\nprimero, por eso el amor tiene mucha parte en la uni\u00f3n con Dios: es una fuerza\nunitiva<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Entre los disc\u00edpulos de San\nAgust\u00edn, San Buenaventura, han guardado, hasta en filosof\u00eda, la distinci\u00f3n\nentre ciencia y sabidur\u00eda. A sus ojos, las especulaciones racionales no tiene\npor s\u00ed mismo valor infalible verdad; lo adquieren por su sumisi\u00f3n a la\nsabidur\u00eda sobrenatural, con lo cual constituyen una sola ciencia. Santo Tom\u00e1s\ndistingue mejor los dos \u00f3rdenes de la gracia y de la raz\u00f3n. Desde el punto de\nvista sobrenatural, se asimila plenamente toda la doctrina agustiniana, y por\nlas distinciones antes mencionadas caracteriza los tres dones del Esp\u00edritu\nSanto: la ciencia, la inteligencia y la sabidur\u00eda. Desde el punto de vista\nnatural, adopta las nociones de la filosof\u00eda aristot\u00e9lica, y, para \u00e9l, la\nciencia humana, especialmente la filos\u00f3fica, posee su autonom\u00eda y su valor\npropio de infalible verdad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por otra parte en De Magistro,\nla distinci\u00f3n entre los tres aspectos del conocimiento perfecto no aparece a\u00fan\nclaramente. La ciencia y la inteligencia all\u00ed son, sobre poco m\u00e1s o menos,\nidentificadas, porque tienen el mismo objeto&nbsp;\ny no trata de la sabidur\u00eda. Su&nbsp;\nfin de estas dos (La ciencia y la inteligencia) es s\u00f3lo oponer la\ncreencia imperfecta, dada por las palabras y los maestros humanos, a la\nposesi\u00f3n de la inmutable verdad, dada por el Maestro interior; \u00e9sta es la\nciencia o inteligencia, fruto de la verdadera ense\u00f1anza, que s\u00f3lo Cristo puede\ndispensar, y, por consiguiente, en su plena dilataci\u00f3n ella no es m\u00e1s que la\nsabidur\u00eda.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En cuanto a su extensi\u00f3n, ella\nparece abrazar todas las verdades eternas infalibles, racionales y\nsobrenaturales; mas, comparada con la fe, tiene un campo m\u00e1s restringido y aqu\u00ed\nvolvemos a encontrar la teor\u00eda seg\u00fan la cual toda verdad, as\u00ed filos\u00f3fica como\nteol\u00f3gica, es un don de fe. En este orden filos\u00f3fico el m\u00e9todo agustiniano es\ndiferente al tomista, para San Agust\u00edn toda verdad comprendida, pose\u00edda\ncient\u00edficamente por la filosof\u00eda, pertenece al campo de la fe. Para Santo\nTom\u00e1s, al contrario, toda verdad conocida cient\u00edficamente no pertenece al campo\nde la fe<\/strong><\/p>\n\n\n\n<script type=\"text\/javascript\" src=\"https:\/\/app.getresponse.com\/view_webform_v2.js?u=G98l5&#038;webforms_id=BbFkM\"><\/script>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TEOR\u00cdA DE LA ILUMINACI\u00d3N San Agust\u00edn examina los signos, y especialmente las palabras y sus relaciones con las cosas significadas, 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