{"id":31,"date":"2011-06-20T17:26:25","date_gmt":"2011-06-20T17:26:25","guid":{"rendered":"http:\/\/alfonsoelpidio.com\/blog\/?p=31"},"modified":"2016-06-06T01:36:33","modified_gmt":"2016-06-06T01:36:33","slug":"el-maestro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.alfonsoelpidio.com\/blog\/el-maestro\/","title":{"rendered":"EL MAESTRO"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em><strong><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-10312\" src=\"http:\/\/www.alfonsoelpidio.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/ElMaestro1-300x119-1-150x119.png\" alt=\"El Maestro\" width=\"150\" height=\"119\" \/>El maestro<\/em><\/strong>. La tesis de San Agust\u00edn: sobre si un hombre puede ense\u00f1ar y llamarse MAESTRO, o s\u00f3lo Dios lo puede. La respuesta a esta interrogante est\u00e1 en armon\u00eda con su doctrina agustiniana, inspir\u00e1ndose toda en la psicolog\u00eda de Arist\u00f3teles. <\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>La inteligencia, estando al principio en la ignorancia, debe adquirir la ciencia pasando de la potencia al acto; m\u00e1s la causa de este paso no est\u00e1 principalmente fuera del hombre, en los objetos sensibles o en\u00a0 EL MAESTRO humano; es inmanente al alma y puede hasta pasarse totalmente sin la ayuda de otros hombres. <strong><em>El maestro<\/em><\/strong><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Maestro. Esta potencia activa, fuente en nosotros de la ciencia, es ante todo el entendimiento agente, facultad propia del alma del esp\u00edritu dir\u00eda San Agust\u00edn, que es, por consiguiente, una luz intelectual innata; y lo son tambi\u00e9n los primeros principios, que no son, es verdad, innatos en sentido propio, m\u00e1s que no son tampoco fruto de la ense\u00f1anza. <strong><em>El maestro<\/em><\/strong><br \/>\n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em> El Maestro. Es por medio de estos primeros principios que se adquieren las ciencias, extendiendo la luz intelectual a nuevas conclusiones, sea al contacto de la experiencia, sea comparando entre s\u00ed las verdades conocidas. <strong><em>El maestro<\/em><\/strong><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Ahora bien, esta luz intelectual es una participaci\u00f3n de la luz divina de las verdades eternas; y es as\u00ed como Santo Tom\u00e1s acepta la conclusi\u00f3n Del MAESTRO:<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>EL MAESTRO que, ante todo, comunica la ciencia es Dios, que habita dentro de cada uno.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Maestro. Desde este punto de vista, Santo Tom\u00e1s precisa algunos argumentos de El Maestro. O bien, dice San Agust\u00edn, se conoce la cosa de que se habla, y no se aprende nada, o bien, se ignora, y entonces no se alcanza la significaci\u00f3n de las palabras que podr\u00edan instruir; de todas formas no se aprende nada. Para mejor comprender a San Agust\u00edn en el Cap\u00edtulo XI, 36 del<\/em><\/strong><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><strong><em> El Maestro se se\u00f1ala lo siguiente:<\/em><\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El Maestro.<\/strong> <strong><em>Quien me ense\u00f1a algo es el que presenta a mis ojos, o a cualquier otro sentido del cuerpo, o tambi\u00e9n a la inteligencia, lo que quiero conocer. Por tanto, con las palabras no aprendemos sino palabras, mejor dicho, el sonido y el estr\u00e9pito de ellas. <strong><em>El maestro<\/em><\/strong><br \/>\n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Porque si todo lo que no es signo no puede ser palabra, aunque haya o\u00eddo una palabra, no s\u00e9, sin embargo, que es tal hasta saber que significa. <strong><em>El maestro<\/em><\/strong><br \/>\n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Por tanto, es por el conocimiento de las cosas por el que se perfecciona el conocimiento de las palabras, y oyendo las palabras, ni palabras se aprenden. <strong><em>El maestro<\/em><\/strong><br \/>\n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Porque no aprendemos las palabras que conocemos, y no podemos confesar haber aprendido las que no conocemos, a no ser percibiendo su significado, que nos viene no por el hecho de o\u00edr las voces pronunciadas, sino por el conocimiento de las cosas que significan\u201d \u201cSan Agust\u00edn\u201d San Agust\u00edn menciona: <strong><em>El maestro<\/em><\/strong><br \/>\n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em style=\"font-weight: bold;\">El Maestro. Cuando se trata de lo que percibimos con la mente, esto es, con el entendimiento y la raz\u00f3n, hablamos lo que vemos est\u00e1 presente en la luz interior de la verdad, conque est\u00e1 iluminado y de que goza el que se dice hombre interior; m\u00e1s entonces tambi\u00e9n el que nos oye conoce lo que yo digo porque \u00e9l lo contempla, no por mis palabras, si es que lo ve \u00e9l interiormente y con ojos simples. Luego ni a \u00e9ste, que ve cosas verdaderas, le ense\u00f1o algo dici\u00e9ndole verdad, pues aprende, y no por mis palabras, sino por las mismas cosas que Dios le muestra interiormente; por tanto, si se le preguntase sobre estas cosas, podr\u00eda responder. <strong><em>El maestro<\/em><\/strong><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Y hay nada m\u00e1s absurdo que pensar que le ense\u00f1o con mi locuci\u00f3n, cuando pod\u00eda, preguntado, exponer las mismas cosas antes de que yo hablase. Pues lo que sucede muchas veces, que interrogado niegue alguna cosa y se vea obligado con otras preguntas a confesarlo, es por la debilidad de su percepci\u00f3n, incapaz de consultar a aquella luz sobre todo el asunto; se le advierte que lo haga por partes cuando se le pregunta de estas partes de que consta aquel conjunto, al cual considerado as\u00ed, no pod\u00eda ver. <strong><em>El maestro<\/em><\/strong><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Maestro. A donde si es llevado por las palabras, es llevado no por las palabras de las que pregunta, es llevado no por palabras que ense\u00f1an, sino por palabras que indagan en relaci\u00f3n con su aptitud para comprender la luz interior . <strong><em>El maestro<\/em><\/strong><br \/>\n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>San Agust\u00edn no niega esta utilidad del lenguaje, la cual dice si se le comprende bien, no es peque\u00f1a, m\u00e1s su fin era mostrar el otro aspecto del problema, la independencia del pensamiento y su sumisi\u00f3n directa a la sola luz divina, y sobre este punto se puede decir que los dos grandes doctores est\u00e1n plenamente de acuerdo. <strong><em>El maestro<\/em><\/strong><br \/>\n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em> El conocimiento derivado de la experiencia, sostiene no puede explicar ciertas proposiciones matem\u00e1ticas como verdaderas y otras como falsas, pues se realiza tales afirmaciones a pesar de cualquier contradicci\u00f3n de la experiencia. <strong><em>El maestro<\/em><\/strong><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;<em style=\"font-weight: bold;\">La memoria, como dice San Agust\u00edn es una facultad de mi alma \u201cY este poder es de mi esp\u00edritu; pertenece a mi naturaleza, y ni yo mismo puedo comprender todo lo que soy. De manera que el esp\u00edritu es demasiado estrecho para poseerse a s\u00ed mismo\u201d San Agust\u00edn, p. 159. 1998).<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>En este cuadro de la mente que la muestra como no contenida totalmente dentro de s\u00ed misma, como capaz de trascender siempre penetra m\u00e1s all\u00e1, en las m\u00e1s obscuras profundidades de la memoria y como descubri\u00e9ndose cada vez a s\u00ed misma, la verdad insospechada pero accesible a ella, se intuye un deseo de acercarse al coraz\u00f3n de las ideas.\u00a0 <strong><em>El maestro<\/em><\/strong><br \/>\n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>de San Agust\u00edn sobre el conocimiento, todas las ideas a priori del mismo, todas las nociones impresas aplicadas en el juicio, est\u00e1n contenidas en la memoria y para San Agust\u00edn, Dios mismo est\u00e1 presente en ella y puede ser conocida por el hombre cuando se vuelve a \u00e9l. <strong><em>El maestro<\/em><\/strong><br \/>\n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Su presencia en la mente humana es el fundamento \u00faltimo de la teor\u00eda agustiniana del conocimiento a trav\u00e9s de la iluminaci\u00f3n divina. Dios est\u00e1 \u00edntimamente presente en todo; por ende, tambi\u00e9n lo est\u00e1 en la mente.\u00a0 <strong><em>El maestro<\/em><\/strong><br \/>\n<\/em><\/strong><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">EL MAESTRO<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Est\u00e1 integro en todas partes; de donde se desprende que es en \u00e9l que la mente vive, se mueve y tiene su ser, y por ende puede recordarlo. No lo recuerda como algo experimentado en el pasado. <strong><em>El maestro<\/em><\/strong><br \/>\n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em> Pero lo recuerda al volver hacia su Se\u00f1or, como hacia la luz por la cual hab\u00eda sido tocada en alguna medida hasta cuando se apartaba de ella. Luego tambi\u00e9n el infiel puede concebir la eternidad y hacer juicios verdaderos de aprobaci\u00f3n y Desaprobaci\u00f3n acerca de la conducta humana. Pero no ve estas reglas de juicio en su propia naturaleza, aunque indudablemente es por la mente que estas cosas son vistas, es igualmente cierto que la mente que estas cosas son vistas, es igualmente cierto que la mente es mudable, pero quienquiera que reciba en su mente estas reglas como patr\u00f3n de conducta, las ve inmutables. <strong><em>El maestro<\/em><\/strong><br \/>\n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Ni se encuentra en ninguna disposici\u00f3n de su mente, ya que estas reglas lo son de lo justo, mientras que su mente es, injusta. D\u00f3nde est\u00e1n escritas, pues, a menos que est\u00e9n en el libro de esa luz que llamamos verdad. <strong><em>El maestro<\/em><\/strong><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Es all\u00ed donde se inscriben todas las reglas de lo justo, y de all\u00ed pasan al alma del hombre justo, no por transferencia corporal, sino como dejaran su sello en \u00e9l. En esta presencia de Dios en la mente, no-menos real por el hecho de ser inconsciente o no reconocida, la que constituye la fuente real de la iluminaci\u00f3n, por la cual el hombre conoce la verdad. <\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Volverse hacia la fuente de la luz es \u201crecordar a Dios, estar con \u00e9l, como \u00e9l est\u00e1 con la mente. Pero su presencia en la mente no depende de la presencia de la mente en \u00e9l, est\u00e1 en ella fundamentalmente y siempre presente, as\u00ed como su presencia impregna todo lo que existe. La mente humana es privilegiada por encima de otras cosas s\u00f3lo en que puede volverse libremente hacia esta presencia y reconocerla, o apartarse de ella y olvidarla. Y en esta presencia de Dios en la mente se funda el perpetuo acceso de su luz en la mente. As\u00ed como la presencia de Dios en las cosas, en general, las mantiene en el ser y determina su funcionamiento, as\u00ed tambi\u00e9n su presencia en la mente humana determina su funcionamiento, es decir, su pensar y su conocer. <strong><em>El maestro<\/em><\/strong><\/em><\/strong><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">EL MAESTRO<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Maestro. Esta descripci\u00f3n del conocimiento humano no puede ser llamada una teor\u00eda del conocimiento en el sentido habitual. Reducidas a sus elementos esenciales afirma que las cosas funcionan de manera propias a ellas, de acuerdo con sus naturalezas, y que la presencia de Dios determina el funcionamiento de todas las cosas, lo cual es tan cierto de la mente como de otras cosas. <strong><em>El maestro<\/em><\/strong><br \/>\n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em> El Maestro. Cu\u00e1ndo la descripci\u00f3n de la manera c\u00f3mo funcionan las cosas se agrega que funcionan en virtud de la presencia operativa de Dios, cabe preguntar si se agrega algo a la descripci\u00f3n de su funcionamiento. En general, ciertamente no; pero en el caso del funcionamiento de la mente, San Agust\u00edn tiene que introducir una operaci\u00f3n espec\u00edfica de la presencia divina, la iluminaci\u00f3n, para poder llenar una laguna muy importante de su explicaci\u00f3n. <strong><em>El maestro<\/em><\/strong><br \/>\n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Maestro. Esa laguna, es la misma que debi\u00f3 llenar Plat\u00f3n con el mito de la reminiscencia, lo cual tanto Plat\u00f3n, como San Agust\u00edn ubican sus teor\u00edas del conocimiento, dentro de una estructura metaf\u00edsica de gran amplitud y de la cual constituyen una parte fundamental. Esa laguna es la misma. <strong><em>El maestro<\/em><\/strong><br \/>\n<\/em><\/strong><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Dialogo Del Maestro.<\/em><\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em> Condensa en estas palabras breves, su contenido: En \u00e9l se discute, y se busca, y se demuestra que no hay ning\u00fan maestro que ense\u00f1e al hombre porque seg\u00fan la palabra de Dios, \u201cNosotros no tenemos m\u00e1s que un solo. El maestro<br \/>\n<\/em><\/strong><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><strong><em> MAESTRO , CRISTO\u201d<\/em><\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Lic. H.F. Alfonso Elpidio S\u00e1nchez L\u00f3pez.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>\u201cLo \u00fanico que puede impedir que triunfes eres t\u00fa mismo\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>DESCARGA MI LIBRO<\/strong><br \/>\n<strong>\u201cAPRENDIENDO A CONTROLAR TUS EMOCIONES\u201d<\/strong><br \/>\n<strong>CON LOS COMPONENTES DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL<\/strong><br \/>\n<strong>SUSCRIBI\u00c9NDOTE AQU\u00cd<\/strong><br \/>\n\u201cDescubre una formula inmediata y efectiva para Controlar Tus Emociones sin tener que pasar largas horas de estudio y meditaci\u00f3n\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por favor no uses correos de Hotmail pues no te llegar\u00e1 la informaci\u00f3n, gracias.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<form id=\"subscription_form\" class=\"subscription_form\" action=\"http:\/\/www.nivel5responder.com\/n5\/formcapture.php?v=109&amp;w=152\" method=\"POST\">\n<div align=\"center\">\n<p>Nombre<br \/>\n<input name=\"first_name\" size=\"20\" type=\"text\" \/><\/p>\n<\/div>\n<p><input name=\"capitals\" type=\"hidden\" value=\"1\" \/><\/p>\n<div align=\"center\">\n<p>E-mail<br \/>\n<input name=\"email\" size=\"20\" type=\"text\" \/><\/p>\n<\/div>\n<p><input name=\"subscription_type\" type=\"hidden\" value=\"E\" \/><\/p>\n<div align=\"center\">\n<p><input type=\"submit\" value=\"Env\u00edame el Cap\u00edtulo 1\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<p><input name=\"id\" type=\"hidden\" value=\"1048\" \/><br \/>\n<input name=\"first_name_man\" type=\"hidden\" value=\"1\" \/><\/p>\n<\/form>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El maestro. 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